Tendemos a envenenar nuestras vidas con mucha facilidad, por miedo, debido a actitudes negativas, debido a las inseguridades, porque nos preocupamos por cosas que no son no valen la pena ...
Es una facultad humana tan común como incómoda que provoca, sin saber por qué, una caída en un abismo gris, de apatía y maldad.
Es necesario centrarse en las cosas de otra manera. De hecho, es muy común permitir que otros envenenen nuestras vidas, permitiéndoles adoptar una actitud que no debemos aceptar.
Sepa que la amargura es, ante todo, la incapacidad de ser feliz.
Antes de criticar o decirle a alguien que lo único que hacen es envenenar la vida , sea paciente y escuche si esa persona está sufriendo de un problema, como una depresión, por ejemplo.
Si solo existe la voluntad de herir y hacer un chantaje emocional, entonces no lo permita.
Nadie debería ser suficiente importante en tu vida para robar tu felicidad a cambio de nada en absoluto. Te invitamos a pensar en esta idea.
A partir de hoy, pondremos en práctica un nuevo objetivo: está prohibido arruinar la vida de los demás. mucho menos hágalo con nosotros.
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Abriremos nuestros paraguas emocionales para poder para protegernos de los comentarios dañinos, de aquellos que intentan romper nuestras alas cuando queremos volar, de aquellos que extinguen nuestros sueños y de aquellos que nos repiten todos los días: "no se puede".
Para obtener podemos usar estas estrategias simples
Como te dijimos al principio de este artículo, un comportamiento caracterizado por amargura la irritabilidad o la apatía pueden representar el origen de una depresión oculta.
Un reproche no se resuelve con un insulto. Los temores no desaparecen con mayores miedos, y la amargura no desaparece al acumular más emociones negativas.
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Cuanto antes lo aceptemos, mejor, porque podremos actuar de una manera lógica: con la distancia y las murallas defensivas.
Rafael Santandreu es un psicólogo que, gracias a su libro El arte de no envenenar la vida , nos ha demostrado que esta mala calidad de vida que vivimos en un determinado momento es el resultado de una filosofía errónea que aplicamos, sin saber cómo, a nuestros actos y a nuestros pensamientos.
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Esta es una buena forma de manejar esto: aprender a menos que envenenemos la vida. Para saber cómo hacerlo, solo considere estas estrategias simples:
No tiene sentido, porque cada uno de estos malos comportamientos no debe tener poder sobre ti.
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Tengo edad en que las cosas se ven con calma, pero también con el interés de seguir creciendo. Tengo la edad en que los sueños comienzan a acariciar los dedos y donde las ilusiones se convierten en esperanzas. Tengo la edad en que el amor es un brote salvaje presionado para arder en el fuego de una pasión deseada, un remanso de paz, como el atardecer en la playa.